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El gigante Hermès, la joyería Van Cleef & Arpels y la relojería suiza Parmigiani Fleurier aplican medidas para controlar sus costes – el personal de sus plantillas está particularmente concernido – pero vacilan en despedir empleados en los cuales invierten años para formarlos para que lleguen a ser plenamente operacionales.
El director general de Hermès, Patrick Thomas, afirmó que contaba con reclutar cincuenta especialistas de marroquinería para satisfacer la demanda creciente para sus carteras para 2009, y aún más personal para las ocho nuevas tiendas previstas abrir este año.
Hermès emplea actualmente alrededor de 2.000 marroquineros en Francia, cuya actividad representa el 40% de su volumen de negocios. El aumento de la cartera de la sociedad subraya que la marroquinería es la más resistente ante la crisis.
Búsqueda difícil de orfebres
Unas de las marcas del suizo Richemont Van Cleef & Arpels recordó que en trescientos años de existencia ha superado a varias crisis, y que ya se está recuperando de la actual.
Ningún salario será aumentado en 2009 en todo el mundo, y hemos parado el reclutamiento desde octubre 2008”, precisó el director general de la joyería Stanislas de Quercize.
La relojería familiar suiza Parmigiani Fleurier subraya que su personal representa los costes principales en la producción de relojes de prestigio. Pero su director general Jean-Marc Jacot ha agregado que el peligro principal reside en el recorte de empleos, teniendo en cuenta que tres a cuatro años son necesarios para constituir un equipo capaz de fabricar los 4.000 relojes que el grupo prevé producir este año.
Reclutar orfebres es muy difícil por ser escasos.
“La joven generación no está interesada por el trabajo manual”, agregó. “¡Prefiere trabajar con ordenadores!”.
